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Irán a juicio por caso de Gabriel Fernández

Serán juzgados por falsificación de registros y cargos de abuso infantil

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En una decisión histórica, una jueza de la Corte Superior de Los Ángeles anunció que presentarán cargos criminales contra dos trabajadoras sociales y dos supervisores del Departamento de Servicios a Niños y Familia del condado, por el caso del pequeño Gabriel Fernández, quien murió en 2013.

(Published lunes 20 de marzo de 2017)

LOS ÁNGELES - Dos ex trabajadores sociales y sus supervisores fueron ordenados el lunes para ser juzgados por falsificación de registros y cargos de abuso infantil relacionados con la muerte del niño Gabriel Fernández, quien tenía ocho años y residía en Palmdale.

El menor fallecido el 24 de mayo de 2013 y cuya madre y su novio fueron acusados, tenía una fractura de cráneo, varias costillas rotas y quemaduras en su cuerpo según los fiscales.

Su madre, Pearl Fernández, de 33 años, y su entonces novio, Isauro Aguirre, de 36 años, están a la espera de juicio por cargos de asesinato por la muerte de su hijo. La Fiscalía del Distrito planifica buscar la pena de muerte contra los dos.

Los dos ex trabajadores sociales y sus supervisores fueron ordenados el lunes para ser juzgados por falsificación de registros y cargos de abuso infantil relacionados con la muerte del menor.

Los trabajadores fueron identificados como: Stefanie Rodríguez, de 31 años, Patricia Clement, de 66, Kevin Bom, de 37, y Gregory Merritt, de 61.

Los cuatro están acusados de varios delitos graves cada uno tanto como de abuso infantil y falsificación de registros.

La muerte de Gabriel provocó una tormenta de críticas al Departamento de Servicios para los Niños y Familias del Condado de Los Ángeles por informes de que los trabajadores sociales visitaron repetidamente el hogar de la familia en respuesta a denuncias de abuso, pero el niño quedó bajo la custodia de su madre.

Investigaciones revelan que a veces Gabriel fue rociado con espray pimienta, obligado a comer su propio vómito y encerrado en un armario con un calcetín relleno en su boca para aminorar sus gritos, durante un período de ocho meses antes de su muerte, según han revelado las autoridades.