¡Mmm...! Chocolate, para mantener el calor

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    ¡Dejó a la portera en el camino! Golazo de Jamaica
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    Nada para combatir los días fríos como una deliciosa taza de chocolate espumoso y espeso, preparado a la manera tradicional.

    “Las cuentas claras y el chocolate espeso”, dice un popular refrán mexicano que recuerda cómo debe prepararse esta tradicional bebida que recupera su primer lugar en los paladares a partir de las festividades del fin de semana, cuando estuvo en las mesas de todos los hogares para acompañar el tradicional pan de muerto.

    Y es que una buena taza de chocolate caliente, espumoso y espeso, se convierte en uno de los deleites de la temporada que llega con aires fríos y temperaturas bajas, ya que también tiene efectos en el estado de ánimo: las endorfinas que libera causan una sensación de felicidad, y éstas son sólo un par de las muchas razones que existen para llevar el chocolate a tu vida.

    Aun cuando se agradece que la modernidad ha provisto la manera de hacer esta bebida en cosa de segundos, nada se compara a prepararlo a la antigua, paso a paso, para lograr sus cualidades que han sobrepasado los siglos y conquistado millones de paladares.

    Conocido también como chocolate a la taza, desde su preparación puede dársele a esta bebida la densidad deseada: muy ligera para paladares infantiles o espesa y fuerte para gustos más exigentes; con leche, con agua, dulce o sin azúcar, lo cierto es que resulta indispensable para acompañar el pan de muertos, la rosca de reyes, los tradicionales churros o hasta unas sencillas galletas.

    En las tardes de frío que se avecinan, degustar un chocolate a la taza es una excelente opción.

     

    ¿Qué ingredientes requieres?

    Chocolate en barra o tablilla, con un porcentaje de cacao de mínimo 70%. Recuerda que la calidad es primordial.
    Leche (en cualquiera de sus variedades), agua o una combinación de las dos. Tú decides.
    Azúcar al gusto.
    Aromatizantes como canela, vainilla, anís estrella, entre otros.

    ¿Cómo prepararlo?

    En una cacerola o cazo se coloca la leche, con el azúcar y los aromatizantes. Se deja que hierva con cuidado para que el líquido no se derrame. Para facilitar el proceso, aparte derrite el chocolate a baño María, evitando que se queme.

    Cuando las dos preparaciones están listas, coloca un poco de la leche hervida en el chocolate y mezcla muy bien. Hasta entonces podrás añadir todo el chocolate a líquido y lo dejarás en la lumbre, a fuego muy bajo.

    Con una espumadera, batirás hasta obtener suficiente espuma, teniendo cuidado de que el chocolate no se derrame al hervir.

    Cuando el chocolate está preparado, puedes elegir si le agregas crema batida o unos malvaviscos para darle un toque original.

     

    Notas importantes:

    Algunas personas optan por añadirle un poco de maicena (fécula de maíz) a la mezcla para lograr que espese. En realidad, si lo haces, ya no tendrías un chocolate típico, sino que transformarías la bebida en un atole ligero.

    La densidad del chocolate se logra con mucho batido y dejando que se consuma; además de cambiar las proporciones de los ingredientes: menos líquido y más chocolate.

     

    Cuando el chocolate está listo puedes beberlo así tal cual o adornarlo con crema batida y ralladura de chocolate, o también puedes agregarle bombones para que se derritan con el calor.

    Recuerda que el chocolate tiene muchas propiedades que ayudan a conservar tu piel en las mejores condiciones.