La droga que utilizan algunos ejecutivos

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    LSD: La nueva droga ejecutiva

    El LSD, una droga que fue muy popular hace décadas, vuelve a resurgir y adquiere un nuevo auge entre profesionistas, quienes supuestamente la utilizan como una vía para estimular su productividad y creatividad. (Publicado viernes 2 de noviembre de 2018)

    Greg Lawrence es un experto en integración psicodélica consume una droga que fue muy conocida en la época de los sesenta. Aunque lo hace en dosis mínimas, considera que aumenta su estado de ánimo, su concentración y creatividad. 

    Esa ayuda es el Ácido Lisérgico, conocido como LSD, una droga alucinógena que fue muy popular entre los adolescentes de esa época. 

    Sin embargo, esa droga semi sintética ha cobrado nuevo auge entre algunos profesionales de Silicon Valley, centro de desarrollo de la tecnología en California. 

    "Las microdosis de LSD ayudan mucho a estar enfocado a tener claridad mental”, explica Lawrence. “Algunas personas las utilizan como sustituto de fármacos para mejorar la concentración. Pero no genera efectos psicoactivos como distorsiones o cambios de color. 

    Lawrence explica que un microdosis de LSD es una décima de lo que sería una dosis recreativa. 

    "Algunas personas lo utilizan para establecer una conexión espiritual, otras para desarrollar el crecimiento psicológico personal”, destaca Lawrence. “Yo lo utilizo con ambas finalidades". 

    El LSD continúa siendo una droga ilegal. Sin embargo, estudios recientes intentan demostrar que los micros dosis de LSD pueden ser muy eficientes para tratar padecimientos como la depresión o ayudar a reducir el estrés y la ansiedad. 

    Pero hay expertos que dudan de esa efectividad. 

    “Es una droga, peligrosa”, dice el Dr. Héctor Castillo. “cualquier uso, y si lo usa a largo plazo aunque sea micro dosis, le va afectar". 

    Los que apoyan el consumo de microdosis de LSD afirman que hay un resurgimiento de la investigación clínica de este tipo de drogas para la medicina tradicional. Sin embargo, no existe evidencia científica que los avale.