Acusan al papa de encubrir escándalo de abuso sexual

Un exoficial asegura que el pontífice conocía desde 2013 de las acusaciones.

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    El papa no responde a exfuncionario del vaticano

    El papa viajó a Dublín para el Encuentro Mundial de las Familias, pero su visita fue marcada por la herida aún abierta en el país tras los informes pasados que revelaron que durante años miembros de la Iglesia abusaron de menores, robaron bebes y explotaron a cientos de niños en este país. (Publicado lunes 27 de agosto de 2018)

    El exnuncio en Estados Unidos, Carlo Maria Viganò, publicó una carta el domingo en la que aseguraba que el papa Francisco conocía desde 2013 las acusaciones de abusos sexuales en contra de La Iglesia. A la cual, a bordo del avión papal, el pontífice pidió que se eviten juicios mediáticos y que se denuncie pronto ante cualquier prueba en los casos de abusos por parte de los religiosos, a la vez respondiendo a la acusación del exnuncio, durante su rueda de prensa de regreso de su viaje a Irlanda.

    El papa viajó a Dublín para el Encuentro Mundial de las Familias, pero su visita fue marcada por la herida aún abierta en el país tras los informes pasados que revelaron que durante años miembros de la Iglesia abusaron de menores, robaron bebes y explotaron a cientos de niños en este país.

    Por ello en la tradicional rueda de prensa en el avión ante 71 periodistas, entre ellos la enviada de EFE, el pontífice volvió a tocar sobre todo ese tema y las peticiones de un mayor empeño para acabar con estos crímenes y condenar a los culpables.

    Aconsejó que "si hay sospechas o pruebas o medias pruebas" hay que abrir una investigación, pero que siempre es necesario aplicar la "presunción de inocencia" y criticó cómo "algunos medios comienzan a crear un ambiente de culpabilidad".

    Al respecto, el papa argentino citó "el caso de 7-8 curas que fueron acusados de abusos de menores y de hacer fiestas, orgías y estas cosas" en Granada, en España.

    Se refería a la acusación por supuestos abusos sexuales al padre Román y otros sacerdotes, lo que originó el conocido como "caso Romanones" y que acabó tras tres años con la absolución de todos los acusados.

    "Estos hombres han sido condenados por los medios antes de que por la justicia y por eso el trabajo del periodista es muy delicado. Tienes que contar las cosas, pero siempre con la presunción de inocencia y no de culpabilidad", agregó.

    También recomendó en estos casos que se denuncie "en seguida" porque "a veces son los mismos padres los que cubren el abuso porque creen que no es verdad".

    Y también, aconsejó "hablar con las personas justas para poder iniciar una investigación, con un juez, con el obispo o con el párroco. Pero hablar".

    A Francisco también se le preguntó por la carta del exnuncio en EEUU en la que aseguraba que el pontífice conocía desde 2013 las acusaciones de abusos sexuales a cardenal Theodore McCarrick.

    El pontífice explicó que no iba a decir "una palabra sobre eso" y que "el comunicado (la carta) habla por si mismo".

    "Ustedes tienen la capacidades periodísticas suficientes para llegar a las conclusiones. Lean ustedes atentamente el comunicado, y juzguen ustedes por si mismos", dijo.

    "Es un acto de Fe. Cuando haya pasado el tiempo, y ustedes tengan las conclusiones, quizá hable más. Pero quiero que su madurez profesional haga este trabajo, pero de verdad. Juzguen ustedes", zanjó así Francisco el tema.

    El exnuncio pedía la dimisión de Francisco al asegurar que el pontífice sabía la situación de McCarrick, que en junio fue apartado del colegio cardenalicio y el papa argentino "dispuso su suspensión en el ejercicio de cualquier ministerio público, así como la obligación de que permanezca en una casa que le será asignada para una vida de oración y penitencia".

    Viganò explica que en 2013 fue el mismo pontífice quien le preguntó: "¿Cómo es el cardenal McCarrick?", y que el nuncio le informó de que "corrompió a generaciones de seminaristas y sacerdotes y el papa Benedicto le ordenó retirarse a una vida de oración y penitencia".

    Una carta que fue publicada en medios de comunicación de corte conservador en España, Italia y Estados Unidos y que no contenía pruebas, ni documentos que corroborasen la acusación.

    Así como, además de a Jorge Bergoglio, se acusaba de formar una "lobby gay" a varios prelados que son cercanos al pontífice.

    El papa también habló del aborto y aseguró que "no es un problema religioso" sino que "es un problema humano, que debe ser estudiado desde la antropología".

    Y recomendó a los padres que tengan un hijo homosexual "que rece, que no condene, que dialogue, que entienda, que haga espacio pero el hijo y a la hija"

    "Yo nunca diría que el silencio es un remedio. Ignorar a un hijo o una hija con esa tendencia homosexual, es una falta de paternidad", aseveró.