México, el país más peligroso para los periodistas

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    México será el país más peligroso para el periodismo

    México será el país más peligroso para el periodismo.

    (Publicado lunes 18 de noviembre de 2019)

    Jesús Medina Aguilar revisa su localizador porque puede ser la diferencia entre salvar o no su vida. El aparato está conectado con agentes listos para actuar en cuanto el periodista dé la alerta. Saben que es perseguido por sus enemigos, los cuales aprovecharían cualquier descuido para vengarse.

    "Incluso me tuve que poner aquí un número con tinta indeleble por si me pasaba algo, pues le avisaran a mi hermano", dice Medina Aguilar. 

    El joven periodista vive oculto en un lugar de México. Desde ahí ha seguido su carrera, pero siempre discreto y confundiéndose entre la gente, porque ante cualquier mal paso, no solo él estaría en riesgo, sino también su familia. 

    "Somos muchos periodistas que estamos bajo amenaza y muchos que nos encontramos en situación de desplazamiento. Ya no podemos regresar hacia atrás", lamenta. 

    Medina Aguilr es el presidente de la Asociación de Periodistas Desplazados, grupo que cada día crece más ante la violencia que hay en contra de este gremio en México. 

    Las cifras oficiales muestran que en lo que va de este año por lo menos 15 periodistas han sido asesinados y más de 300 permanecen bajo el cobijo del programa de protección del gobierno federal.

    Medidas que la autoridad reconoce aún tienen muchas deficiencias. 

    "Todavía son insuficientes", admite Alejandro Encinas, subsecretario de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación.

    Carlos Domínguez también vive y labora acompañado por un guardaespaldas. Su padre, reportero al igual que él, fue asesinado por evidenciar una red de corrupción. Él continuó su trabajo y ahora tiene que vivir entre las sombras, como si él fuera el delincuente. 

    "Tal vez no lo cambie yo, tal vez me maten, tal vez simplemente me lastimen, quién sabe, pero me mataron a mi papá, ¿que querían que hiciera?", dice Domínguez. 

    Ambos reporteros, al igual que muchos que forman parte de este programa, dicen que pasan sus dias con miedo, pero bajo la creencia que si se callan, el futuro de sus compañeros será, en el mejor de los casos , vivir también escondidos.