ABUSO POLICIAL

“Era un niño de bien”: así despiden a Alexander en México

El joven de 16 años murió en Oaxaca después de que un policía le disparó.

Telemundo

El joven de 16 años fue sepultado en la tierra de sus ancestros.

ACATLÁN DE PÉREZ FIGUEROA, Oaxaca - Sobre su ataúd colocaron un arreglo floral en forma de balón porque dicen que era su pasión.

Con música sus amigos y vecinos lo acompañaron y llenaron su casa con flores, para que su despedida fuera tan alegre como lo fue su vida.

"Era un muchacho sin vicios, no fumaba, su único vicio era el fútbol", dice Alexis Martínez, hermano de Alexander.

El dolor de Alexis y su madre es tan grande que sus ojos parecen haberse secado porque aún no pueden creer que el hijo menor de la familia haya sido asesinado.

"Es demasiado, no se imagina, acabaron parte de mi vida, él era mi bebe, él tenía sueños", lamenta Virginia Gómez, mamá de Alexander.

El joven de 16 años murió el 9 de junio luego de que un policia municipal le disparó. El expediente del caso dice que el joven estaba en la calle con sus amigos, cuando los uniformados se acercaron y se escucharon las detonaciones.

Telemundo Arizona.

La mamá de Alexander Martínez acudió en su auxilio, pero los impactos que recibió en la cabeza de inmediato le arrebataron la vida.

La Fiscalía del estado informó que el agente que disparó ya está detenido y en su primer declaración argumentó que accionó su escopeta por accidente.

“El Gallo”, como lo conocían en su equipo de fútbol era hijo de padres mexicanos y nació en Estados Unidos. Su padre reveló que él prefirió dejar Carolina del Norte y mudarse a Oaxaca para estar al lado de su mamá y labrar su futuro.

"Esa es la parte que me parte el alma; mi hijo no era un delincuente, era un niño de bien", dice Teodoro Martínez, papá de Alexander.

La familia asegura que buscará justicia porque los policías argumentaron que se acercaron al confundir a las víctimas con criminales.

Ocurrió durante una protesta por la muerte de Giovanni López, un joven muerto en México supuestamente a manos de la policía de ese país.

"¡Tenemos que luchar por nuestros hijos, porque este era mi bebé y ahora está aquí y ya no lo voy a ver jamás!", afirma Gómez.

En tanto, Alexander será sepultado en la tierra que adoptó como hogar, sin imaginar que sus sueños serían truncados por las balas de quien debería protegerlo.

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