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Oficial de Metro alega que fue castigado por no cumplir con expectativas de arresto

En 2019 cuando una mujer se quejó de que su hijo fue identificado erróneamente como miembro de una pandilla, un error que ocurrió porque el departamento “presionó y presionó y presionó y presionó para obtener números (más altos)”, alega la demanda.

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Un veterano oficial de policía de Los Ángeles está demandando a la ciudad, alegando que le quitaron el arma y la placa y lo reasignaron a su casa por no producir suficientes arrestos relacionados con pandillas y armas mientras era miembro de una unidad de élite. 

No se pudo contactar de inmediato a un representante de la Oficina del Fiscal de la Ciudad para que comentara sobre la demanda de Mario Fernández, que busca daños no especificados. Según sus documentos judiciales, Fernández, un veterano del LAPD de 14 años, fue asignado a un puesto codiciado en la División Metro en 2015 y ha recibido evaluaciones de desempeño “estelares” y múltiples elogios por su trabajo. 

Sin embargo, su carrera se vio “dañada irreparablemente”' cuando el departamento comenzó a tomar represalias contra él en enero al eliminar sus poderes policiales y degradarlo, según la demanda presentada el lunes en el Tribunal Superior de Los Ángeles. 

En 2015, como parte de una expansión de Metro realizada por el entonces jefe Charlie Beck, el departamento presionó al demandante y a otros oficiales para que “aumentaran la producción de estadísticas criminales específicas”, alega la demanda. 

Se esperaba que Fernández y sus colegas arrestaran a más pandilleros y se apoderaran de más armas, además de realizar más entrevistas de campo con pandilleros, según la denuncia. 

“El mensaje claro para el demandante del departamento y sus diversos niveles de personal de comando fue que se trataba de producir más arrestos que involucraran a gánsteres y armas”, dice la demanda. El llamado a un mayor número de arrestos se “declaró repetidamente en pasadas de lista, reuniones informativas y de otra manera de manera continua y continua” y los oficiales que cumplieron con esos requisitos tenían más probabilidades de ser promovidos, según la demanda, que alega que el jefe “y el LAPD y su personal de comando hicieron esto para verse bien para el público...“ 

Si un oficial de Metro pasaba más de uno o dos días sin producir un arresto por pandillas o armas, los comandantes “lo harían claro que la producción necesitaba aumentar”, dice la demanda. 

Algunos oficiales fueron castigados con ser sacados del campo y asignados tareas administrativas si sus arrestos por pandillas y armas no eran lo suficientemente altos, alega la demanda. El demandante sostiene que el supuesto requisito de tipos específicos de números de arrestos viola la ley estatal y potencialmente pisotea el debido proceso y los requisitos constitucionales. 

“No obstante, el comando de LAPD y Metro desplegaron sus demandas”, alega la demanda. En enero, a Fernández y al menos otros cuatro agentes se les notificó la intención del LAPD de degradarlos, se les quitaron las armas e insignias y se les ordenó trabajar desde casa, según la demanda. 

Fernández no recibió una explicación por la rebaja en la supuesta violación de sus derechos bajo la Declaración de Derechos Procesales de los Oficiales de Seguridad Pública, según la demanda. Fernández sigue con la orden de trabajar desde casa, pero no ha sido degradado, dice la demanda. Él cree que LAPD no cumplió con la rebaja porque los tomadores de decisiones “se dieron cuenta de que actuaron apresuradamente ... y con un propósito inapropiado que es contrario a la ley, pero no sabían qué hacer”, según su papeles de la corte. 

El departamento creía que Fernández y sus compañeros oficiales de Metro habían revelado o podrían revelar información sobre los objetivos del arresto y concluyeron que la mejor manera de ejercer control sobre él y los demás era castigarlos, alega la demanda. 

En 2015, varios oficiales aparecieron en un noticiero local con voces y rostros disfrazados y explicaron cómo las supuestas acciones de LAPD para aumentar las filas de Metro con más miembros ocurrieron tan rápido y sin la capacitación adecuada de oficiales arriesgaron la vida de los oficiales y del público por igual. 

Otro problema para el LAPD se produjo en 2019 cuando una mujer se quejó de que su hijo fue identificado erróneamente en una tarjeta de entrevista de campo como miembro de una pandilla, un error que ocurrió porque el departamento “presionó y presionó y presionó y presionó para obtener números (más altos)”, alega la demanda.

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