sur de Los Ángeles

Líder de pandilla en el sur de Los Ángeles sentenciado a 35 años de prisión

Un líder de una pandilla callejera con sede en el sur de Los Ángeles fue sentenciado a 35 años en prisión federal por extorsionar a negocios locales y distribuir narcóticos.

Prison bars
Getty Images

Un antiguo líder de una pandilla callejera con sede en el sur de Los Ángeles fue sentenciado el viernes a 35 años en una prisión federal por su condena de conspirar para cometer crimen organizado a través de varios actos delictivos que incluyen asesinato, extorsión a negocios locales y distribución de narcóticos.

Paul Gary Wallace, de 56 años, del sur de Los Ángeles, fue declarado culpable el 18 de abril de un cargo de conspiración para violar la Ley de organizaciones corruptas e influenciadas por mafiosos (RICO) y un cargo de uso de un arma de fuego para promover un delito violento, según EEUU Oficina del Abogado.

Wallace fue sentenciado por el juez federal de distrito André Birotte Jr. en un tribunal federal de Los Ángeles.

Según las pruebas presentadas en su juicio de 11 días, Wallace fue miembro de la pandilla East Coast Crips durante más de 30 años y se convirtió en el líder y miembro más influyente de una serie de pandillas responsables del control del territorio en South LA.

Wallace mantuvo su control sobre la pandilla a través de la violencia y la intimidación. Asesinó y conspiró para cometer un asesinato para mejorar la reputación de la pandilla, mejorar su estatus dentro de la pandilla, tomar represalias contra los rivales y hacer cumplir la disciplina dentro de la pandilla, según las pruebas presentadas durante el juicio.

Como líder de una pandilla, la otra conducta delictiva de Wallace incluía vender drogas en territorio de pandillas, extorsionar a negocios locales, presidir robos y participar en otros actos de violencia, como intimidación, agresiones y tiroteos contra rivales.

El jurado encontró específicamente que, el 13 de noviembre de 2014, Wallace participó en el asesinato de un pandillero rival. El arma homicida, un rifle de asalto estilo AK-47, se encontró más tarde en la camioneta del acusado.

El jurado no encontró que Wallace cometiera el asesinato de otro rival en febrero de 2003, señalaron los fiscales.

Wallace "causó estragos en la comunidad y los vecindarios controlados por la ECC, destruyendo vidas con su violencia y actividad de pandillas", argumentaron los fiscales en un memorando de sentencia. "El impacto de su conducta violenta en las víctimas, sus familias y la comunidad se sentirá durante años y, para los más desafortunados, el resto de sus vidas".

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