Inmersos en recuerdos de una vida pasada

La reencarnación es un tema en el cual muchos creen pero otros tienden a dudar.

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    Niños aseguran que tenían una vida previa

    Existen miles de casos de niños menores de cinco años que tienen recuerdos específicos de una vida previa, tanto que hasta pueden relatar cómo murieron.

    (Publicado martes 26 de febrero de 2019)

    Aun cuando no existen evidencias científicas para comprobar la existencia de la reencarnación, hay miles de casos de niños menores de cinco años con recuerdos específicos de una vida previa. 

    Los pequeños, incluso, pueden relatar la forma como murieron. 

    Una de ellas es Heidi quien, a los tres años, comentó sobre su “vida anterior” por primera vez. Su madre, Angélica, recuerda que los detalles eran demasiado detallados. 

    Heidi aseguró que tenía otra madre que se llamaba Calista y que ambas habían muerto durante el parto. 

    Angélica no entendía como su hija podía tener esos pensamientos a tan corta edad. 

    Otro pequeño de Oklahoma le insistía a su madre que era un hombre llamado Martin Martyn que había trabajado en el cine durante el siglo pasado. El pequeño, quien lleva actualmente el nombre de Ryan, revelo datos verídicos que fueron comprobados con antiguos archivos de periódicos. 

    Por décadas, el psicólogo Jim Tucker ha buscado explicaciones lógicas sobre este fenómeno. Llego incluso a participar en un estudio de la Universidad de Virginia que ha investigado miles de casos similares en todo el mundo, incluyendo el de Ryan. 

    El objetivo del estudio de Virginia era desmentir la reencarnación. Sin embargo, terminaron creyendo en ella, aun cuando no lo pueden comprobar científicamente. 

    Un millón de personas aseguran tener recuerdos de una vida previa y lo logran a través de sesiones de terapistas. Uno de ellos pudo entender porque tenía fobia a las alturas. 

    "No explicaba porque”, cuenta Héctor Barraza. “Era porque había muerto en una montaña en otra vida”. 

    Los expertos afirman que recuerdos de una vida previa se ven en niños de tres a cinco años. La mayoría describe como fallecieron y pueden nombrar parientes del pasado.