Compartiendo el mismo techo con el enemigo

Los inquilinos que rentan habitaciónes pueden convertirse en un problema para los dueños.

    processing...

    BOLETÍN DE NOTICIAS

    Inquilinos que se convierten en el peor enemigo

    Viven en medio de la inseguridad y atrapados bajo un mismo techo, ese es el destino de infinidad de familias hispanas. Martín Plascencia explica por qué en su Asignación Especial: Viviendo con el enemigo. (Publicado martes 13 de noviembre de 2018)

    Muchas familias hispanas buscan aumentar sus ingresos alquilando habitaciones a desconocidos. Sin embargo, terminan pagando un precio muy alto debido a la conducta de los inquilinos. 

    Una de ellas es Rosie Arámbula, quien tiene 22 años alquilando habitaciones en su casa para ayudarse económicamente. Durante ese periodo ha tenido desde inquilinos violentos hasta acosadores sexuales. 

    En una ocasión, cuenta Arámbula, se encontraba en la cocina de su casa cuando el hombre que alquilaba una de las habitaciones entró en la recámara de su hija. El inquilino pensaba que la madre no se encontraba en la casa. 

    Aunque no todas la situaciones son de carácter criminal. En el caso de Isela Vázquez, su vida cambió desde que una pareja de inquilinos se ha negado a desalojar una habitación de su casa y pagarle la renta. 

    “Ya no estoy en paz ni tranquila en mi propia casa”, cuenta Vázquez. “La verdad nosotros nos sentimos hasta incómodos con esas personas. Me entienden. No tenemos ni paz porque haga de cuenta que se creen los dueños de la casa”. 

    Sin embargo, sus inquilinos dan otra versión de los hechos. 

    “Pues, no quise darle el gusto de salir corriendo y mucho menos por sus amenazas de que me iban a echar a la policía o que me iban a meter droga en mi cuarto”, dijo la inquilina Olga Galarza. 

    Por su parte, Josefá Morales dijo que irían a la corte en donde esperaban ganar ese caso porque consideran que todos lo que ha dicho Vázquez son difamaciones. 

    Cualesquiera que sean los motivos de sus conflictos, estos casos ilustran una realidad que viven cientos y quizás miles de personas que comparten el mismo techo.