Cómo proteger de la tos ferina

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    La tos ferina alguna vez fue una amenaza terrible para los niños de Estados Unidos, con cientos de miles de casos reportados cada año. Luego, una vacuna condujo a una disminución en el número de casos y la enfermedad pasó a ser considerada como poco común y hasta de la antigüedad.

    Pero la enferemedad nunca desapareció totalmente, y en la actualidad ha ocurrido un aumento en los casos. Con cerca de 18,000 casos en lo que va del año, los funcionarios de salud dicen que esto se perfila para ser la peor epidemia nacional en más de 50 años de esta enfermedad altamente contagiosa. Las preocupantes cifras se han reportado en más de una docena de estados.

    ¿Qué deben hacer los padres? Aquí algunos consejos:

    Asegúrese de que su hijo esté al día con la vacuna

    Hay cinco dosis, la primera a los 2 meses y la última entre 4 y 6 años. Se recomienda también una vacuna de refuerzo alrededor de los 11 o 12 años. Es parte de las vacunas infantiles de rutina que también protegen contra la difteria y el tétanos.

    Los adultos que están alrededor de los niños deben recibir un refuerzo contra la tos ferina para no contagiar a los niños pequeños, que son los más vulnerables. Nueve niños han muerto en lo que va del año. La vacuna no es perfecta: Ninguna vacuna es 100 por ciento eficaz, y su capacidad para defenderse de las infecciones disminuye cuando pasan los años. Pero incluso con la disminución de la protección, la vacuna es mejor que nada y por lo general las personas que se vacunan sufren los casos más leves.

    Pon atención a los síntomas

    La enfermedad suele comenzar con síntomas parecidos al resfriado, que pueden incluir secreción nasal, congestión, fiebre y tos leve. Los bebés pueden tener respiración pausada que se denomina apnea.

    El Centro par el Control y Prevención de Enfermedades recomienda a los padres ver a un médico si ellos o sus hijos desarrollan ataques de tos prolongada o severa, vómitos y agotamiento. La enfermedad se propaga mediante la tos o los estornudos. La tos ferina se trata con antibióticos, cuanto antes mejor.