Malaysia MH17: “Una tragedia global”

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    A menos de 24 horas de la tragedia, la principal incógnita sigue siendo quién derribó el avión en el que viajaban 298 personas y que se precipitó sobre suelo ucraniano.

    Países afectados piden acceso a zona de desastre

    Los líderes del mundo exigieron el viernes que los rebeldes pro rusos que controlan el este de Ucrania, lugar del accidente del vuelo 17 de Malaysia Airlines, otorguen acceso inmediato y sin trabas a investigadores independientes para determinar quién derribó el avión.

    En una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de Naciones Unidos, Estados Unidos culpó a los separatistas, al señalar que Washington cree que el avión con 298 ocupantes, entre ellos 80 niños, probablemente fue derribado por un misil SA-11, y que "no podemos descartar la asistencia técnica de personal ruso".

    Video: Malaysia MH17: “Una tragedia global”

    Video: Malaysia MH17: “Una tragedia global”
    (Publicado martes 12 de agosto de 2014)

    Los pasajeros muertos del avión derribado el jueves mientras volaba de Ámsterdam a Kuala Lumpur eran de casi una docena de países, e incluían turistas, estudiantes y un contingente de científicos que se dirigían a una conferencia sobre el sida en Australia.

    El presidente Barack Obama, al revelar que un estadounidense estaba entre los muertos, lo calificó como "una tragedia global".

    "Un avión de una aerolínea asiática fue destruido en cielos europeos lleno de ciudadanos de muchos países, por lo que tiene que haber una investigación internacional creíble sobre lo que ocurrió", dijo el mandatario.

    En Kiev, el primer ministro de Ucrania Arseni Yatsenyuk descargó su ira al pedir una investigación internacional.

    "Pedimos a todos los gobiernos respectivos... apoyar al gobierno de Ucrania a llevar ante la justicia a todos estos bastardos que cometieron este crimen internacional", dijo.

    Declaración de "El Pentágono"

    El Pentágono compareció ante los medios para decir que cree que Rusia está involucrada de cierta forma en el derribo, pues tiene razones para creer que continúa subministrando armas y municiones a los rebeldes ucranianos.

    De momento, descartaron su intervención en la investigación sobre la tragedia del vuelo MH17, pero si harán un seguimiento del asunto.

    Obama habla sobre la tragedia

    En una comparecencia sobre la tragedia del vuelo de Malaysia Airlines, el presidente confirmó la muerte de por lo menos un ciudadano estadounidense cuya identidad es Quinn Lucas Schansman.

    "Hay que llegar a la verdad y lo más importante ahora es recuperar los restos e identificar a todos los pasajeros", dijo Obama.

    También explicó que está en contacto con presidentes y líderes políticos aliados para iniciar una ivestigación internacional que esclarezca las causas de la tragedia.

    Obama confirmó que 30 observadores internacionales ya investigan el ataque al vuelo MH17.

    Por último, ha lamentado el conflicto entre Ucrania y Rusia y la muerte de civiles inocentes y aprovechó para hablar sobre el tema de Israel-Palestina, donde dijo que espera los dos grupos hagan un esfuerzo para un nuevo pacto y para disminuir el números de víctimas civiles.

    Filtran conversación entre rebeldes sobre el derribo

    Mientras Ucrania y Rusia se culpan mútuamente de los hechos, salió a la luz una conversación entre rebeldes prorusos en la que supuestamente dan detalles sobre el vuelo caído en una zona cercana a Rusia.

    En la zona donde cayó abatido el aviónsevivieron escenas dantescas, pues la explosión dejó restos humanos, cuerpos mutilados y pertenencias de los pasajeros y del avión en un radio de 15 kilómetros.

    Un asistente del comandante militar de la insurgencia, Igor Girkin, dijo bajo condición de anonimato que ocho de los 12 dispositivos de registro del avión habían sido localizados en el lugar donde se estrelló, sin entrar en detalles. Dado que los aviones suelen tener tanto un aparato que registra datos del vuelo como una grabadora de voz de la cabina, no está claro a qué dispositivos se refería. El asistente dijo que Girkin aún estaba considerando si dar acceso al lugar del accidente a investigadores extranjeros. Cualquier investigador requeriría permiso específico del mando rebelde antes de poder hacer fotos o videos del lugar con seguridad.

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    El primer ministro malasio, por su parte, dijo que el avión no había emitido señal de socorro antes de caer, y que la Organización Internacional de Aviación Civil había declarado segura la ruta del vuelo. Las autoridades de aviación de varios países, incluyendo la FAA estadounidense, habían emitido alertas para evitar los vuelos sobre partes de Ucrania antes del suceso de jueves, pero muchas aerolíneas, incluyendo a la poco boyante Malaysia Airlines, seguían utilizando la ruta porque "es una ruta más corta, lo que implica menos combustible y por lo tanto menos dinero", indicó el experto en aviación Norman Shanks.

    Los servicios secretos ucranianos divulgaron lo que describieron como dos conversaciones telefónicas interceptadas que demostraban que los rebeldes eran responsables.

    En la primera llamada, según los servicios de seguridad ucranianos, el comandante rebelde Igor Belzer dice a un agente de inteligencia ruso que las tropas rebeldes han derribado un avión. En la segunda, dos combatientes rebeldes --uno de ellos en el lugar donde se estrelló la nave- dicen que el ataque fue obra de una unidad insurgente a unas 15 millas al norte del lugar. Ninguna de las grabaciones pudo ser verificada de forma independiente. Por su parte, la agencia rusa de noticias Interfax citó a Sergey Kavtaradze, representante especial de la República Popular de Donetsk, negando la autenticidad de las grabaciones.

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    En una rueda de prensa en Kuala Lumpur, la compañía actualizó su recuento de nacionalidades de los pasajeros, señalando que en el avión viajaban 173 holandeses, 24 malasios, 27 australianos, 9 británicos, 4 alemanes, 4 belgas, 3 filipinos, un canadiense y un neozelandés. En el pasaje había un gran contingente de investigadores y activistas contra el sida reconocidos a nivel mundial, que se dirigían a una conferencia internacional sobre el tema en Melbourne, Australia. Las noticias de sus muertes provocaron un aluvión de condolencias de la comunidad científica global.

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