Así es el destructor estadounidense Cook

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    PORTUGAL- El despliegue del escudo antimisiles de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en Europa ha comenzado con la travesía del primero de los cuatro destructores estadounidenses con destino a la base aeronaval hispano-norteamericana de Rota. El USS Donald Cook, navío de clase Arleigh Burke, al igual que los destructores USS Ross, USS Porter y USS Carney, que en 2015 completarán su despliegue en el sur de Europa, está dotado con el sistema de combate antimisiles Aegis y todos sus elementos de protección de contramedidas electrónicas. Según los oficiales del buque, el USS Donald Cook y sus gemelos están equipados para operar en escenarios de alta concentración de amenazas tanto submarinas como aéreas, al igual que de superficie. Dotado con los sonar TACTAS y AN/SQS-53C así como el más avanzado radar, el AN/SPY-1D, y el sistema de control de disparo MK 99, el destructor cuenta con dos plataformas de lanzamiento vertical Mark-41 que otorgan una versatilidad notable en el arsenal de misiles. También puede disparar los de crucero antibuques Harpoon y dispone de los misiles de ataque a tierra Tomahawk. Su cañón de cinco pulgadas opera con el sistema integrado Mark 34 tanto en defensa antiaérea como en apoyo naval de superficie. Además tiene su propia rampa para aterrizaje de helicópteros. El comandante Scott Jones, capitán del barco, subrayó a la prensa europea invitada a la travesía desde Funchal (Portugal) a Rota, que la base española como puerto de operaciones de los cuatro destructores es la manera más eficaz de apoyar a la OTAN. La singladura desde que zarpó de Norfolk en Virginia el pasado 31 de enero hasta arribar a Rota fue una navegación con unas tormentosas condiciones en las inmediaciones de las Azores. La pericia de la tripulación y la potencia de navegación del destructor USS Donald Cook lograron hacer de la última etapa un paseo marítimo entre el puerto portugués de Funchal y Cádiz. La derrota del barco, a la vista de la persistente amenaza de la borrasca permanentemente instalada este año en las Azores y con sucesivos episodios de galernas en el Cantábrico y una mar embravecida en el litoral atlántico peninsular, cobró fuerza sur-sur. En la bahía de Cádiz, con uno de los índices de desempleo más altos del país, sólo hay unanimidad precisamente en la necesidad de encontrar trabajo para muchas familias. No tanto en que este sea el medio más adecuado, aunque el embajador estadounidense, James Costos, lo subrayase en la ceremonia de bienvenida. El secretario de la Marina estadounidense, Ray Mabus, desplazado a Cádiz para asistir a la recepción del navío, se remontó a las épocas de la piratería berberisca en las costas de Argelia, Túnez y Tripolitania para rememorar la amistad con España, que ya en 1784 ayudó al entonces presidente, Thomas Jefferson, a liberar a la tripulación del bergantín Brig. Paradojas de la Guerra Fría, bastantes de quienes al término de la Segunda Guerra Mundial hubieran querido ver dirigirse a España al entonces Mando Supremo de las Fuerzas Expedicionarias Aliadas en Europa (SHAEF, por sus siglas en inglés), Dwight D. Eisenhower, figuran entre quienes critican o más se oponen a la presencia militar estadounidense o de la OTAN. Fue precisamente Eisenhower, el primer comandante supremo de la OTAN en 1950, quien tres años después, ya como presidente estadounidense, suscribió con el dictador Francisco Franco los acuerdos de Madrid, por los que se autorizaba el uso por las Fuerzas Armadas estadounidenses de cuatro bases: Torrejón, Zaragoza, Rota y Morón. Hoy estas dos últimas concentran las tropas estadounidenses en España.