Ante el incesante crecimiento del público lector español de los Estados Unidos (el censo del año 2000 determinó que se trataba de una masa de 35 millones de personas), las editoriales han tomado cartas en el asunto y, viendo el negocio, han comenzado a lanzar sellos para satisfacer esa demanda.
Así es como a lo largo de estos últimos años el mercado del libro para hispanoparlantes ha ido incrementándose llegando, en 2010, a un público lector de 50 millones que sostiene un mercado de unos 1.000 millones de dólares. Sin embargo, no todos los hispanos prefieren leer en español. Para latinos de segunda y tercera generación, el español es un idioma que utilizan más para hablar que para escribir.
Quienes también han vislumbrado el negocio son las cadenas de televisión, como Fox, por ejemplo, que ha lanzado dos canales más en español y una web de noticias, al igual que Univisión y Disney, que han montado un canal para latinos, aunque en inglés.
En Estados Unidos los libros que más se comercializan son los clásicos es español y traducidos, los escritos por celebridades, los de moda, como La Reina del Sur, de Arturo Pérez Reverte, y los circunstanciales, como la biografía de Steve Jobs, que fue uno de los más vendidos en 2011.
Los canales de venta habituales incluyen librerías independientes, cadenas como Barnes & Noble, venta por internet a través de Amazon y grandes tiendas. Pero no hay que olvidarse del ebook: todos los libros que se comercializan en Estados Unidos tienen también su versión digital, aunque la cuota de mercado que representa sea todavía muy menor.
La conclusión es clara: la cultura hispana en Estados Unidos está en constante crecimiento. La literatura en español, uno de los canales de transmisión privilegiados de esa cultura, habla de una comunidad latina saludable y conciente de sus raíces.