Francisco aterriza en Estados Unidos

Obama listo para recibir a Francisco en DC

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    Tras salir del avión, ataviado de blanco, bajó las escaleras, al pie de las cuales saludó al presidente Obama, la primera dama, Michelle, y las hijas de ambos.

    El Papa Francisco aterrizó en la tarde del martes en la base Andrews, en Maryland, donde fue recibido por el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama.

    Llegó a bordo de un avión de la línea aérea italiana, Alitalia. De las ventanas de la cabina, salían las banderas de Estados Unidos y El Vaticano.

    Tras salir del avión, ataviado de blanco, bajó las escaleras, al pie de las cuales saludó al presidente Obama, la primera dama, Michelle, y las hijas de ambos.

    De igual modo, estrechó la mano del vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, y de líderes religiosos que lo esperaban en la pista.

    Personas presentes en unas gradas en la pista no paraban de echarle porras al Papa.

    Luego de caminar unos minutos junto al presidente y su familia, abordó un vehículo compacto negro, en el que partió hacia Washington, D.C.

    Se trata de la primera vez que el Sumo Pontífice pisa suelo estadounidense, para una gira que incluirá Washington D.C., Nueva York y Filadelfia.

    Se espera que la primera visita pastoral de Francisco a Estados Unidos incluya la canonización del español fray Junípero Serra y el Encuentro Mundial de las Familias el fin de semana.

    Obama, quien sostendrá un encuentro privado con el Pontífice, confía en que su reunión con el Papa Francisco sirva para destacar los "valores en común" de ambos y tenga un "impacto duradero". Además de la Casa Blanca, el Papa también visitará el Congreso y la ONU.

    La Casa Blanca destacó el martes la sintonía entre Obama y el Papa, pues el presidente "comparte los valores" del Pontífice en lo relativo a la "justicia social y económica", además de sus llamadas a combatir el cambio climático e integrar a los inmigrantes, y quiere hablar con él sobre esas ideas que tienen "en común", afirmó el portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest.

    "Eso no significa que estén de acuerdo en todos los temas. Pero durante esta visita no se centrarán en la política, en políticas específicas, sino en los tipos de valores que ambos han dedicado sus vidas a consagrar", agregó Earnest en su rueda de prensa diaria.

    Obama, que ya se reunió con el Papa Francisco en marzo de 2014 en el Vaticano, es consciente del magnetismo del Santo Padre y su influencia moral en todo el mundo, y es probable que aproveche su encuentro de este miércoles para ilustrar las áreas en las que ambos coinciden, en un momento de profunda división política en Estados Unidos.

    "El presidente nos encargó desde el comienzo que nos aseguráramos de que esta visita tuviera un impacto duradero y fuera lo más significativa posible", dijo Charlie Kupchan, director para asuntos europeos en el Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca.

    "Por tanto, hemos pensado en cómo elevar los objetivos, las aspiraciones que comparten la Administración de Obama y el Vaticano, y cómo podemos dar pasos o forjar iniciativas que impulsen esos valores", añadió Kupchan en una rueda de prensa la semana pasada.

    Pese a esa aspiración, la Casa Blanca ya ha tenido un primer roce con el Vaticano, tras invitar a la ceremonia de bienvenida del miércoles a activistas transexuales, al primer obispo episcopal abiertamente gay del país, Gene Robinson; y a una monja que lidera un grupo que se opone a condenar el aborto o la eutanasia.

    Según el diario The Wall Street Journal, el Vaticano está preocupado por la posibilidad de que una fotografía del Papa con alguno de esos invitados se pueda interpretar como un respaldo a sus ideas.

    El portavoz de la Casa Blanca recordó que esos invitados son solo una minúscula proporción de las 15,000 personas que asistirán a esa ceremonia en el jardín de la residencia presidencial.

    Esos invitados representan la "diversa" composición étnica e ideológica del país y a ninguno de ellos se le ha entregado un "test teológico" antes de invitarlos, subrayó Earnest.

    El jueves, un día después de reunirse con Obama, el Papa se convertirá en el primer Pontífice en dar un discurso ante el Congreso estadounidense, donde muchos legisladores esperan escuchar sus posiciones en temas desde la reforma migratoria hasta el aborto.

    Sin embargo, la jerarquía católica de Estados Unidos ha advertido de que el Papa no se alineará con ninguna tendencia política.

    "No obviará los temas importantes, pero su visita es como líder espiritual, como pastor de almas. Afrontará los asuntos desde esa perspectiva y no ofrecerá ninguna solución política, porque eso debe depender de quienes escuchan su mensaje", aseguró la semana pasada el cardenal Donald Wuerl, arzobispo de Washington.

    Junto a sus visitas a la Casa Blanca y el Congreso, uno de los actos más esperados en el viaje del Papa es la misa de canonización del franciscano español Junípero Serra, fundador de las primeras misiones de California en el siglo XVIII.

    Unas 25,000 personas, entre ellos miles de hispanohablantes y el vicepresidente estadounidense, Joe Biden, asistirán a la misa el miércoles por la tarde en la Basílica de la Inmaculada Concepción en Washington, para presenciar la primera canonización en suelo estadounidense de la historia.

    La gran mayoría de los habitantes de Washington tendrán solo dos oportunidades de ver al Pontífice durante su visita: durante su trayecto en papamóvil desde la Casa Blanca hasta la catedral católica de Saint Matthew el miércoles, o en su breve saludo desde el balcón del Capitolio el jueves.

    El Papa llegará la tarde del jueves a Nueva York, donde el viernes pronunciará un discurso en español en Naciones Unidas y visitará la Zona Cero para recordar a las víctimas de los atentados del 11 de septiembre de 2001.

    Al final de su viaje, el Papa asistirá al Encuentro Mundial de las Familias en Filadelfia, donde también se reunirá con presos de una cárcel.