Critican polémico argumento contra indocumentados

Un investigador hispano señala que el gobierno de EE.UU. usa los peligros de la frontera contra los indocumentados sin medir las consecuencias. Aquí detalles al respecto.

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    Getty Images

    LOS ÁNGELES (California) - Un investigador hispano asegura que el gobierno estadounidense usa el desierto en la frontera sur como un arma disuasoria para detener la inmigración indocumentada, sin mirar a profundidad las causas de la problemática.

    "Las autoridades están obligando a los inmigrantes a tomar caminos donde la probabilidad de morir es muy alta, el ambiente es tan fuerte que destruye los cuerpos y muchos de ellos ni siquiera se encuentran", señaló en entrevista con Efe Jason De León, académico de la Universidad de Michigan.

    El antropólogo es autor de un trabajo de reciente publicación, "The Land of Open Graves: Living and Dying on the Migrant Trail", en el que recopila más de 5 años de investigación sobre la muerte de indocumentados en la frontera y cuyo punto de partida fue la recolección de pertenencias que los inmigrantes dejaban a su paso por el desierto.

    No obstante, el hallazgo del cuerpo en descomposición de una inmigrante ecuatoriana que llevaba por lo menos cuatro días fallecida lo empujó a profundizar en su trabajo.

    "Maricela fue una de las víctimas de un máquina de matar premeditada", afirma De León, en alusión a la indocumentada ecuatoriana fallecida, quien era madre de tres hijos y padecía de una enfermedad renal.

    En el transcurso de su investigación, el académico encontró documentos federales en los que las autoridades ya habían previsto desde 1994 el aumento de los decesos de inmigrantes que intentan atravesar el desierto de Arizona (EE.UU.) a medida que se incrementara la vigilancia en urbes y lugares más accesibles.

    El investigador alega que la política de "prevención a través de la disuasión" busca desalentar la inmigración, bajo la premisa de que si suficientes personas mueren al intentar cruzar la frontera los inmigrantes simplemente dejarán de venir.

    "Es la idea que tienen las autoridades, los candidatos presidenciales y muchos más, pero están equivocados, no se puede entender hasta no ver las causas", resaltó De León.

    En su estudio, el académico hispano profundiza en las historias personales de cuatro inmigrantes. Dos de ellos son los ecuatorianos Marisela y José. Los restos de ella fueron hallados en medio del desierto en 2012, mientras que él sigue reportado como desaparecido.

    Los otros dos inmigrantes son los mexicanos Memo y Lucho, quienes después de varios intentos lograron cruzar la frontera por Arizona y documentaron su travesía con una cámara fotográfica.
    "Es necesario ponerle una cara a la palabra migrante, debemos conocer sus historias, la de los mexicanos y la de los centroamericanos, suramericanos que están arriesgándose en el desierto por un plan específico", apuntó De León.

    Hijo de padre mexicano y madre filipina, Jason De León espera que su libro "The Land of Open Graves: Living and Dying on the Migrant Trail", editado por la Universidad de California, no sea visto como un trabajo académico y de esta manera llegue al público en general, para así llamar la atención sobre un problema que ha perdido vigencia y visibilidad, incluso en los medios.

    "Las muertes de migrantes se han vuelto algo común, nadie quiere entrar con las cámaras al desierto, son solo un número que ya no interesa y debemos hacer algo", subrayó.