Polémico informe sobre tiroteo en Long Beach

Polémico informe sobre tiroteo en Long Beach

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    Foto: AP

    LOS ANGELES (California) - El Departamento de Seguridad Nacional no advirtió las señales de alarma de un agente federal disgustado que recurrió a la violencia y pudo haber intervenido antes de que este librara una batalla mortífera a tiros dentro de un edificio del gobierno en el sur de California. Esa es la conclusión de una investigación interna confidencial obtenida exclusivamente por The Associated Press.

    La investigación, que comenzó casi un año después del incidente y tardó 18 meses, reveló nuevos detalles sobre la vida privada del agente supervisor muerto, Ezequiel "Zeke" García, de 45 años, y reveló cómo se produjo el tiroteo en las oficinas de Long Beach de la agencia. García murió de un disparo en la nuca y un gerente regional ejecutivo desarmado, Kevin Kozak, sufrió heridas graves en las manos, el abdomen, la espalda y una pierna.

    El supervisor de García, Perry Woo, mató a García después que este abrió fuego imprevistamente -disparando 23 veces en 17 segundos con su pistola de servicio- durante una audiencia disciplinaria. García tuvo tiempo para recargar su arma y siguió disparando hasta que Woo lo mató.

    El informe ofrece un panorama inusual sobre los factores que condujeron a un notable hecho de violencia en un lugar de trabajo, motivo que mata a más de 700 personas por año en Estados Unidos. La AP obtuvo una copia censurada del informe de 36 páginas, caratulado "para uso oficial exclusivamente", cinco meses después de solicitarlo bajo el amparo de la Ley de Libertad de Información. Kozak, de 54 años, que padece heridas debilitantes y podría perder una pierna, completó los detalles durante una entrevista exclusiva con la AP de la que el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas trató de disuadirlo.

    "Nunca pensé que tendría que defenderme en una oficina segura, en un piso seguro, en un edificio seguro", afirmó Kozak. "Bueno, estaba equivocado".

    El gobierno concluyó que García era una bomba de tiempo. Su supervisor anterior, John Rocha, reveló que García le había dicho que la agencia le "había arrebatado todo lo importante" y que tenía que convencerlo todos los días en un esfuerzo por motivarlo a trabajar", dijo el informe.

     

    Su esposa, de la que estaba separada, estaba tan preocupada por las afirmaciones alarmantes de García dos días antes del tiroteo que las escribió en una ficha.

    García había sido objeto de cuatro denuncias de acoso sexual un año antes, que más adelante fueron fundamentadas, y se quejó a sus compañeros de trabajo de que los jefes lo vigilaban injustamente para degradarlo de posición después de 21 años en el sistema federal.

    "La revisión reveló oportunidades perdidas de intervención que, de haber sido instrumentadas, podrían haber prevenido el resultado trágico", dijo el informe. Agregó que el comportamiento de García antes de su muerte "demuestra actos de inconducta y de comportamiento que podrían haber alertado a la supervisión, de haber tenido conocimiento de sus antecedentes".