American Apparel reafirma presencia en L.A.

American Apparel reafirma presencia en L.A.

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    Foto: Marcela Navarrete

    LOS ÁNGELES (California) - La firma de moda American Apparel anunció que se declaró en bancarrota como parte de un proceso de reestructuración con el que espera revitalizar la marca y se compromete a mantener sus operaciones en Estados Unidos.

    "Esta reestructuración permitirá a American Apparel convertirse en una empresa más fuerte y vibrante mejorando nuestra viabilidad financiera", dijo en un comunicado la consejera delegada de la firma, Paula Schneider.

    La empresa californiana anunció que ha llegado a un acuerdo con el 95 % de sus acreedores para acogerse al Capítulo 11 de la Ley de Quiebras ante un tribunal de Delaware, en un proceso de reestructuración que espera completar en seis meses.

    Según los términos de ese acuerdo, los acreedores de American Apparel se comprometan a aportar unos 70 millones de dólares de nuevo capital para apoyar la reorganización y revitalización del negocio, suficiente para mantener sus operaciones en Los Ángeles.

    "Como resultado de este proceso de reestructuración, la deuda de American Apparel se reducirá de los actuales 300 millones de dólares a unos 135 millones, mientras que los gastos de intereses anuales se reducirán en 20 millones", añadió la compañía.

    Schneider aseguró en una entrevista al periódico The New York Times que la empresa sigue comprometida a mantener sus fábricas en Los Ángeles y calificó de "infundados" los rumores que apuntan a trasladar sus fábricas a México o El Salvador.

    American Apparel, que tiene su sede central en Los Ángeles, cuenta en la actualidad con una plantilla de unos 9,000 trabajadores y opera un total de 227 tiendas repartidas por 19 países, incluido Estados Unidos y Canadá.

    La compañía fue fundada en 1991 por Dov Charney, quien ocupó el puesto de consejero delegado hasta junio de 2014, cuando fue destituido por el consejo de administración en medio de "una investigación en curso" sobre su conducta.

    Charney, que sigue poseyendo cerca del 27 % de las acciones de la firma, ha sido objeto de varias demandas de acoso y abuso sexual por parte de empleados y modelos de la compañía, uno de los mayores fabricantes de ropa del país.