Polémica y protestas rodean a American Apparel

Polémica y protestas rodean a American Apparel

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    Foto: Marcela Navarrete

    LOS ÁNGELES (California) - Varios activistas acompañaron a centenares de empleados y extrabajadores de American Apparel durante una protesta realizada hoy frente a las instalaciones de la compañía en Los Ángeles para protestar contra el anuncio de la empresa de realizar recortes en la plantilla y cerrar tiendas.

    "No sabemos si un día vamos a llegar y nos van a decir ya no trabajas más para American Apparel. Es un temor. Todos los días venimos con esta preocupación que nos van a despedir como a muchos", manifestó a Efe Verónica Estevez, oriunda de Puebla (México), y quien lleva dos años trabajando en la compañía.

    Al unísono de "Afuera la Paula", Estevez y decenas de sus compañeros pedían la renuncia de Paula Schneider, presidente ejecutiva de la multinacional que anunció que tendrá que recortar miles de puestos en los próximos meses.

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    Durante la marcha, los manifestantes aseguraron que desde la renuncia del fundador y expresidente de la compañía, Dov Charney, las condiciones de trabajo han cambiado radicalmente.

    "No hay trabajo, nos han reducido horas, no estamos ganando como antes", explicó Germán Padilla, un hondureño que lleva 14 años trabajando para la compañía.

    "No he recibido un bono de 900 dólares, mientras ella (Paula Schneider) recibió un bono de 350 mil dólares, ella ya pagó su casa y yo no tengo ni para pagar mi renta, eso es algo diferente", agregó.

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    A comienzos de julio, la compañía con sede en Los Ángeles, California, notificó que espera recortar 30 millones de dólares en los gastos de operación durante los próximos 18 meses.

    El anuncio revivió el temor de los empleados que ya habían visto como más de 200 trabajadores perdían su empleo en abril pasado.

    American Apparel ha estado en el ojo del huracán desde el año pasado, después de las denuncias de acoso sexual contra Charney y que lo obligaron a renunciar.

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    Desde comienzo de año las ventas se han reducido un 9 % y las acciones han perdido el 70 % de su valor en la bolsa.

    "Nosotros somos los más vulnerables porque somos los que no tenemos cantidades de dinero en el banco, los salarios de nosotros dependen de nuestro esfuerzo", aseveró Padilla.

    Por su parte, aunque aseguró no saber de negocios a gran escala, el costurero guatemalteco Pascual Mateo opinó que un supuesto regreso de Charney devolvería la prosperidad a la compañía que fue un ejemplo de los negocios manufactureros en Los Ángeles y que apoyó una reforma migratoria con su campaña "Legalize LA".

    "Va a ver más trabajo, yo confío, porque yo ya vi como trabajaba ese patrón, entonces cuando regrese él va a haber mucho trabajo", aseguró.

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    Durante la protesta también estuvieron varios extrabajadores como Dominga Valencia, una operadora de máquina de 57 años, que fue despedida sin previo aviso.

    "Yo le echaba ganas, y ahora no tengo como pagar mis cuentas y esto va a seguir sino lo detenemos, todo es culpa de esa Paula", advirtió.

    No obstante, Paula Schneider aseguró a los medios que los despidos eran necesarios para mejorar las precarias finanzas de la empresa que ha perdido cerca de 340 millones de dólares en los últimos cinco años y arrastra una deuda de más de 200 millones de dólares.

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    El Concejal de Los Ángeles, Gil Cedillo, también llegó para respaldar a los trabajadores y pidió a las directivas de American Apparel que salven los puestos de estas familias inmigrantes.

    "Tienen que llegar a un acuerdo, no podemos perder esta fuente de empleo que ha sido un ejemplo para que muchas otras compañías vengan a California con sus negocios", aseveró el político.
    Hasta el 31 de marzo del 2015 la compañía tenía más de diez mil empleados y 239 tiendas en 20 países.

    "Aquí trabajamos hispanos, chinos, coreanos, de todas las razas y esto nos afecta prácticamente a todos porque todos los trabajadores somos los que le damos el éxito a través de nuestro trabajo", dijo la mexicana Ana Hernández, quién lleva 6 años trabajando para la compañía.

    El despido de los 180 empleados en abril pasado originó una demanda colectiva y nueve trabajadores presentaron quejas ante la Junta Nacional de Relaciones del Trabajo, alegando que los guardias y supervisores de seguridad de la empresa intimidaron a los trabajadores para que no ejercieran su derecho a protestar.

    Los manifestantes aseguraron que desde hoy llevarán a cabo todas las semanas unas protestas exigiendo que se les respete su trabajo y el reintegro de su anterior jefe.

    "Él ha pensado en muchas personas, en personas mayores, en personas que vienen de la cárcel, muchas personas ilegales que tuvo que despedir porque lo obligaron a despedirlos y la verdad es que lo queremos", concluyó Estevez.