Vecinos alejados por dinero

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    LOS ÁNGELES (California) - Arwin Buditom es guardia de algunas de las firmas de alta tecnología más exitosas en Estados Unidos. Joseph Farfán mantiene en funcionamiento los sistemas de calefacción, aire acondicionado y de electricidad de esas compañías.

    Sin embargo, para estos empleados, igual que para decenas de miles más que han contribuido al auge de las empresas tecnológicas en Silicon Valley, ya es imposible compaginar los gastos con sus ingresos.

    Buditom se hospeda con su hermana y vive a una hora de distancia en coche de su trabajo. Farfán consigue sus provisiones en un almacén de alimentos para personas de escasos recursos.

    "Es increíble hasta que le toca a uno vivirlo", dijo Farfán, mientras hacía fila en el Centro Comunitario del Sagrado Corazón en San José para recibir pasta, arroz y verduras gratis.

    Silicon Valley cumple su quinto año de crecimiento sin límites. El ingreso promedio familiar es de 90,000 dólares, según la Oficina del Censo. La casa de una familia sola cuesta alrededor de un millón de dólares.

    El aeropuerto decidió agregar un centro para jets privados a un costo de 82 millones de dólares.

    Sin embargo, los ríos de dinero que fluyen por esta península de 1,800 millas cuadradas que se extiende del sur de San Francisco a San José, también duplicó los costos de la vivienda en los últimos cinco años pero se han estancado los sueldos de los obreros calificados y poco calificados.

    Enfermeras, maestros de preescolar, guardias de seguridad y jardineros tienen que desplazarse durante horas desde suburbios donde la vida es menos cara.

    Ahora, la ampliación de la brecha de los ingresos entre los ricos y los rezagados económicamente ha suscitado debate, ira y protestas esporádicas en la región.

    Insultos dirigidos al 1% de la población que concentra la riqueza y otras inconformidades fueron escritas el mes pasado con pintura de aerosol en paredes, cocheras y en un vehículo en la localidad de Atherton, en el Valle del Silicio, donde viven muchos directivos de la alta tecnología y a la que la revista Forbes describió el año pasado como la comunidad más cara de la nación.

    En Cupertino, guardias de seguridad se congregaron afuera de la reunión de accionistas de Apple el 28 de febrero en demanda de un aumento salarial.

    "¿Qué sucede con el Valle del Silicio? La prosperidad de unos cuantos es la pobreza de muchos. Eso es lo que pasa", decía una de las pancartas.

    Buditon, de 44 años, dijo que la realidad de trabajar para algunas de las compañías más ricas de la nación le minó su creencia en el sueño americano.

    En los últimos cuatro años, Buditon ha vivido en el apartamento de su hermana y se desplaza una hora en un tráfico intermitente para llegar a su trabajo en el que gana 13 dólares la hora como guardia de seguridad.

    Farfán, también de 44 años, y oriundo del valle, dijo que pensó que no administraba bien su sueldo de 23 dólares la hora ante las dificultades que pasaban pese a lo que parecía una paga decente.

    Pero cuando conversó con asesores financieros, éstos lo dijeron que no le quedaba nada para recortar salvo los alimentos, porque la renta, la manutención de un hijo y los gastos de transporte le devoraban el resto del sueldo.