Hispanos llevan protestas al Debate Republicano

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    La retórica antiinmigrante ha causado un generalizado rechazo entre la mayoría de hispanos que reside en Estados Unidos.

    La caravana de precandidatos republicanos a la presidencia de EEUU llega hasta California para celebrar el segundo debate de esta larga campaña electoral, una cita que decenas de organizaciones quieren aprovechar para mostrar su desagrado por la retórica antinmigrante que domina la contienda.

    Se espera que al menos un millar de personas se manifiesten el miércoles en los alrededores de la Biblioteca Ronald Reagan en Simi Valley, al noroeste de Los Ángeles, donde tendrá lugar el cara a cara de los aspirantes a ocupar el despacho oval tras los comicios de 2016.

    El debate, que se dividirá en dos partes y será retransmitido en vivo por CNN, arrancará a las 3 PMde la costa oeste del país con el grupo de contendientes que figura a la cola en las encuestas: George Pataki, Rick Santorum, Bobby Jindal y Lindsey Graham.

    El polémico Donald Trump, líder en los sondeos con un 27 % de apoyos republicanos, según la encuesta publicada hoy por CBS News y The New York Times, así como el neurocirujano Ben Carson, con un 23 %, tomarán la palabra junto con otros nueve precandidatos, entre ellos Jeb Bush y Marco Rubio, a partir de las 5 PM hora del Oeste.

    Afuera, a partir del mediodía, representantes de más de 40 organizaciones californianas tanto locales como estatales -desde sindicatos a grupos civiles y religiosos- protestarán por lo que consideran unas primarias republicanas cargadas de mensajes xenófobos y racistas.

    "Pedimos un debate sensato y que los candidatos se abstengan de una retórica contra los inmigrantes, los negros y los trabajadores que daña al Partido (Republicano) y a los estadounidenses", dijo a Efe el portavoz de la Coalición por los Derechos Humanos de los Inmigrantes en Los Ángeles (CHIRLA), Jorge Mario Cabrera.

    Además de CHIRLA, entre los convocantes de esta manifestación está la Federación del Trabajo del condado de Los Ángeles (AFL-CIO), el Centro de Recursos para Centroamericanos (CARECEN-LA) y el sindicato SEIU, también firmantes de una carta dirigida a CNN esta semana para pedir un debate "sin odio".

    En el centro de todas las miradas está Trump, el empresario y estrella de televisión cuyos ataques políticos y sus descalificaciones contra los inmigrantes -en especial a los mexicanos- han marcado el tono de las primarias.

    En California, un estado donde la comunidad latina (mayoritariamente mexicana) es la más numerosa, el magnate juega fuera de casa.

    Un 70 % de los latinos en EEUU tiene una percepción negativa del empresario, según un sondeo publicado esta semana por el Instituto Marista de Opinión Pública, algo que se palpa en las calles de Los Ángeles y en los pasillos del parlamento estatal.

    Su imagen ha inspirado piñatas que se venden en los comercios angelinos para ser apaleadas, mientras que el Senado estatal aprobó una resolución simbólica que pide al ejecutivo del gobernador Jerry Brown que corte cualquier lazo comercial con las empresas de Trump.

    Los contrarios a Trump tendrán ya esta noche ocasión de expresar su oposición en el entorno del portaaviones USS Iowa en San Pedro, un buque naval convertido en museo, donde el precandidato dará un mitin ante veteranos de guerra centrado en sus planes sobre seguridad nacional.

    La preeminencia mediática de Trump ha eclipsado a otras figuras republicanas más moderadas que partían como favoritas en las primarias -como Jeb Bush- y animado a otros aspirantes a recurrir a mensajes que no gustan la comunidad latina.

    Jindal, Walker, Cruz y Santorum se han pronunciado a favor de terminar con el derecho de nacimiento a ser estadounidense para los hijos de inmigrantes indocumentados en EEUU, mientras que el gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, propuso rastrear a los inmigrantes irregulares como si fueran paquetes de FedEx.

    "No nos importa si están haciendo esto para apelar a sus bases, o para avanzar en las encuestas, porque su mensaje puede llevar a una división social y desigualdad. Lo importante es que estos candidatos ofrezcan soluciones a los problemas, y si no son capaces entonces no deberían ser presidentes de EE.UU.", dijo Cabrera.

    En pos de rebajar la deriva antimigrante de la campaña republicana, el Fondo de Acción del Foro Nacional de Inmigración presentó el domingo un vídeo que intercala el discurso conciliador de Ronald Reagan en su despedida de la presidencia (1989) con la dialéctica de Trump, Walker y Cruz.

    En 1986 el presidente Reagan firmó una reforma migratoria que amnistió a los inmigrantes irregulares que residían en el país antes del 1 de enero de 1982.