Sobre la historia |
Dos en Uno
A los mineros en Coahuila y a las autoridades mexicanas
Uno
Imagino la angustia y el miedo que debe provocar el estar encerrado entre un montón de tierra. Quizás debería atreverme a decir “sepultados” bajo toneladas de tierra.Pero la verdad es que, como ser humano me cuesta aceptar que un trabajador puede terminar sus días así.El domingo, los 65 mineros atrapados bajo tierra en San Juan de Sabinas, Coahuila, no imaginaron que vivirían la experiencia más aterradora de su vida. Ya llevan casi cinco días atrapados, sin agua, comida y, lo mas grave, casi sin oxigeno y ya hasta sin el.Con toda humildad hoy rezo por ellos. Deseo que por lo menos estén tranquilos y si el Ser Supremo decide que no vuelvan a ver la luz del día, espero que su partida sea sin dolor o la desesperación que provoca la falta de oxígeno.Pero aún creo en los milagros. Y espero que esta semana ocurra uno que me permita ver salir de ese hoyo de tierra, a estos humildes pero trabajadores hombres que mantienen a sus familiares sumidos en la angustia.Mi más profundo respeto.Dos
Pero para el gobierno de México la humana pregunta….¿Cómo se les ocurre cavar tumbas en un momento como este? ¡Que bárbaros! Me asombra la falta de tacto!Yo sé que prevenir siempre es mejor pero, señores, hay momentos en los que la prudencia debería ser el camino a seguir.Ojalá que a ninguno de los que ordenó que comenzaran a cavarse los hoyos en el cementerio les toque vivir una angustia tan espantosa como la que con seguridad pasan los familiares, amigos y compañeros de trabajo de los mineros atrapados.Porque créanme que cualquiera gritaría tanto y estaría tan enojado como las decenas de personas que tienen cinco días haciendo guardia, en medio del frió, el miedo, la angustia y el dolor afuera de la mina, en espera de noticias. Sean las que sean.Hasta pronto.Escríbame: Mi correo electrónico
VISITA: Mi sitio en la red.
Uno
Imagino la angustia y el miedo que debe provocar el estar encerrado entre un montón de tierra. Quizás debería atreverme a decir “sepultados” bajo toneladas de tierra.Pero la verdad es que, como ser humano me cuesta aceptar que un trabajador puede terminar sus días así.El domingo, los 65 mineros atrapados bajo tierra en San Juan de Sabinas, Coahuila, no imaginaron que vivirían la experiencia más aterradora de su vida. Ya llevan casi cinco días atrapados, sin agua, comida y, lo mas grave, casi sin oxigeno y ya hasta sin el.Con toda humildad hoy rezo por ellos. Deseo que por lo menos estén tranquilos y si el Ser Supremo decide que no vuelvan a ver la luz del día, espero que su partida sea sin dolor o la desesperación que provoca la falta de oxígeno.Pero aún creo en los milagros. Y espero que esta semana ocurra uno que me permita ver salir de ese hoyo de tierra, a estos humildes pero trabajadores hombres que mantienen a sus familiares sumidos en la angustia.Mi más profundo respeto.Dos
Pero para el gobierno de México la humana pregunta….¿Cómo se les ocurre cavar tumbas en un momento como este? ¡Que bárbaros! Me asombra la falta de tacto!Yo sé que prevenir siempre es mejor pero, señores, hay momentos en los que la prudencia debería ser el camino a seguir.Ojalá que a ninguno de los que ordenó que comenzaran a cavarse los hoyos en el cementerio les toque vivir una angustia tan espantosa como la que con seguridad pasan los familiares, amigos y compañeros de trabajo de los mineros atrapados.Porque créanme que cualquiera gritaría tanto y estaría tan enojado como las decenas de personas que tienen cinco días haciendo guardia, en medio del frió, el miedo, la angustia y el dolor afuera de la mina, en espera de noticias. Sean las que sean.Hasta pronto.Escríbame: Mi correo electrónico
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