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Sobre la historia

La mejor aventura de mi vida

PUBLICADO: 26 de octubre de 2006, a las 6:03 pm (pacífico)

Si entre ustedes que me leen hay alguien que me conoce desde niña, sabrán que las aventuras siempre han formado parte de mi vida.

Desde muy pequeña me encantaban las excursiones con las “Girl Scouts”. Era la primera en hacer la maleta, la primera en la fila para los recorridos por el campo y nunca tuve problema con meterme en uno que otro lío.

Y ni que contarles a la hora de vender las famosas “Girl Scouts Cookies”, me metía por cuanto agujero encontraba con tal de terminar con mi cuota diaria de ventas.

Siendo ya mayor, y aunque habiendo sido criada en una familia muy tradicional de Monterrey, un buen día dije “Papá, me voy de viaje”. Mi pobre padre se quedó helado. A mis 20 años decidí usar mis ahorros para viajar sola a Nueva York. Mi sueño era pasear sola por “La Gran Manzana” y recorrer museos y galerías de Arte.

En mis primeros años de carrera me tocó meterme en cosas políticas, redadas anti drogas, viajar a Noruega a la entrega del Premio Nóbel de la Paz y hasta fui a dar a Panamá justo cuando Estados Unidos tomó control del país, terminando con el mandato de Manuel Antonio Noriega.

Pero cada aventura me hizo muy feliz, me dio experiencias que hoy por hoy, no cambio por nada.

A nivel personal la vida también me ha puesto de aventura en aventura. Llegué a este país porque me case en 1993. Dos años después me divorcié y en el 2001 me volví a casar, con un hombre al que adoro y que tiene dos hijos.

Miguel y yo tratamos durante mucho tiempo de tener un hijo hasta que hace unas semanas recibí la mejor noticia: estoy embarazada. Esta señores, es la mejor aventura de mi vida.

No sé como describir el momento en que me di cuenta. Lloré, brinqué y le di al esposo el abrazo más fuerte que jamás le había dado. Él estaba feliz y de inmediato abrimos una botella de champaña para celebrar pero, desde ahí, él empezó a cuidarme. Me dijo, “sólo una copa, no puedes tomar, estás embarazada”.

Cuando lo escuché decirlo, el asunto me retumbó más.

“Estoy embarazada”, pensé. “Lo logramos”.

Aún así, la siguiente mañana me hice otra prueba de embarazo y, en cuanto pude me fui a ver al médico para ordenar un examen de sangre y confirmarlo por tercera vez.

En fin, desde ese día me entró una felicidad enorme. No dije de inmediato pero creo que más de uno notó algo en mí. Dicen que me veía más contenta. Y así me siento, con la felicidad más grande que jamás imaginé.

Hoy por hoy he hecho miles de planes sobre él como cuando escuchaba decir que ser padre es lo mejor que le puede pasar a un Ser Humano, siempre lo creí con incredulidad. Tener un hijo me parecía algo tan maravilloso pero tan lejano, que la idea no alcanzaba a hacer mella en mi cabeza.

Desde que mi noviazgo con mi esposo tomó el camino serio y conocí a sus hijos, de alguna manera vi de cerca la maternidad. Aunque siempre respeté el lugar de la mamá de mis hijastros, aprendí a quererlos y verlos de alguna manera como mis hijos.

A pesar de que siempre mantuve mi inquietud de ser mamá biológica, mi carrera profesional ocupó un sitio muy importante. Trabajé, trabajé, trabajé y trabajé, incluso mucho más horas de las de una jornada normal.

Desde niña soné con trabajar en las noticias, con hacer preguntas y contar historias. Quise viajar, estudiar, conocer a muchas personas, en fin. Dentro de mi plan de vida estaba todo cerca, menos la idea de ser mamá.

Pero la naturaleza es sabia y poco a poco, despertó el instinto maternal. Lo malo fue que cuando esto sucedió, las posibilidades de que quedara embarazada eran bastante pocas.

Sí, resulté víctima de mi espera. Esa misma que me hizo muy feliz en el lado profesional, era la causa de que viviera el gran dolor de no poder tener un hijo.

Por fortuna, Miguel mi marido siempre fue un gran apoyo. Me daba aliento para que no me desanimara y, como siempre, me dio un enorme apoyo. Incluso contemplando la posibilidad de un procedimiento in Vitro, mismo en el que nos aventuramos y estábamos bastante encarrilados.

Pero Dios quiso que fuera de otra manera. Sin necesidad de que la ciencia interviniera.

Hoy, a mis 3 meses de embarazo todavía la noticia me parece increíble. Desde que me enteré no dejo de agradecerle a Dios y a la vida por la oportunidad. Imagínense, VOY A SER MAMA.

Hoy sólo me pregunto, ¿Cómo será?....¿Niño?...¿Nina?.... Desde ya le hablo, lo considero y hacemos todo juntos. Ya me parece hermoso, el más hermoso de todos los bebés. Espero con ansia el momento de conocerlo y la oportunidad de abrazarlo, besarlo, atenderlo y enseñarle cosas.

Sé que ser padre no es fácil pero también estoy segura de que será la mejor aventura de mi vida.




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